Seguridad en Internet

Archive for diciembre 3rd, 2008

Las redes sociales son una realidad en Internet. Millones de usuarios acceden a ellas cada día. Pero, ¿resultan realmente seguras? ¿está protegida la intimidad de sus usuarios? Algunos casos demuestran que no

La víspera de Halloween, Colvin, becario de un Anglo Irish Bank’s North American, envió un e-mail a su superior comunicándole que por motivos familiares debía volar urgentemente a Nueva York. Horas después Colvin disfrutaba de una alegre fiesta de Halloween en la que le tomaron una foto vestido de campanilla. Esta foto acabó en facebook y, por tanto, en manos de todos sus amigos, compañeros de trabajo… y del jefe! Colvin fue despedido y ahora su historia y su foto no dejan de multiplicarse en Internet.

Fotos de niñas subidas a Tuenti se distribuyen por Internet: Mediavida es una comunidad de jugadores on-line en forma de foro en el que hace unos meses uno de sus usuarios abrió un hilo dedicado a comentar fotografías de niñas que habían subido su foto a Tuenti. El sistema era muy sencillo: un usuario de Tuenti accedía a las fotografías, las descargaba o linkaba su URL para embeberla en el foro y ¡voilà! galería creada. A pesar de las protestas de algunos usuarios, de las propias niñas, de amigos de éstas y de un burofax enviado por Tuenti, las fotografías siguieron ahí hasta que fue imposible mantenerlas por las presiones legales y sociales recibidas. ¿Cuántas habrán salido ya de Tuenti?

Justo antes del verano (mayo 08) en EEUU una mujer fue condenada por hacerse pasar por un chico que tras enamorar virtualmente a una compañera de su hija (de 13 años), la amenazó e intimidó hasta el punto de provocar su suicidio.

Uno de los ponentes de la mesa redonda organizada por Javier Celeya la semana pasada para presentar su nuevo libro titulado La empresa en la web 2.0, contaba lo extraño que se le hace a uno entrar en el perfil de una persona con la que te vas a entrevistar horas después y verla en topless. Supongo que la parte más cómica vendrá a la hora de saludar físicamente a esa persona vestida…

Determinadas redes sociales tienen vetado el acceso a menores de 18 años. El sistema de veto consiste en dos botones: Pulsando en el que dice “SÍ” accedes a la red. El otro dice NO y nadie sabe lo que pasa al pulsarlo.

Los niños que aún no son lo suficientemente maduros para entender los riesgos conlleva Internet deben pedir a su padre (madre o tutor) que le de un consentimiento por escrito para subir una foto a Tuenti. El padre está, a su vez, “obligado a poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado. Si en el plazo de ocho días el Ministerio Fiscal se opusiere, resolverá el Juez”. Algo me dice que el artículo 3.2 de la Ley 1/1982 no se está cumpliendo del todo. Podemos entender que todos los niños mayores de 14 años son suficientemente maduros…

Fuente: pabloburgueno.com

La evolución de Internet, con nuevas aplicaciones y servicios y un ancho de banda adecuado para los contenidos audiovisuales, ha cambiado el papel de los “navegantes”. Ahora somos protagonistas activos y, como tales, responsables de nuestras acciones y ediciones. Artículo de Jorge Flores, coordinador del proyecto PantallasAmigas.

Los ciberdelitos: una nueva realidad

La actualidad cotidiana nos trae sucesos ilícitos que relacionan adolescentes y su actividad online. En muchos casos tienen que ver con el ciberbullying o ciberacoso (amenazas, injurias…) pero hay una abundante y variada casuística: delitos contra la intimidad, estafas, daños por intrusión en sistemas ajenos, distribución de pornografía infantil. Y si es bien cierto que siempre han podido darse conductas ilícitas entre los adolescentes, la forma, disponibilidad, variedad y alcance de las que ahora estamos presenciando poco o nada tienen que ver con realidades anteriores.

Desde su propia habitación pueden cometer un delito grave, incluso sin pretenderlo o sin ser conscientes de ello, en apenas 20 segundos. Por ejemplo, las amenazas que se vertieron en el fotolog del menor supuestamente implicado en el asesinato de la adolescente de Ripollet. Tuve ocasión de acceder a él horas antes de su clausura, como hicieron miles de adolescentes que, soliviantados, cometieron el delito de amenazar, de muerte en muchos casos. Al delito de amenaza le acompañan en este caso dos agravantes: hacerlo por escrito y por un medio que dificulta su identificación. Sacando este mismo comentario en una clase de cuarto de secundaria, pude observar dos cosas:

No les es fácil asimilar que la Ley se aplica en todo lugar y caso, también a los menores, también en la Red. Les cuesta asimilar que las leyes son iguales para los menores y para los mayores (aunque las sanciones se apliquen de diferente manera) y que en Internet (digamos la “vida real virtual”) opera de la misma manera que en la calle (llamemosle “vida real física”).

(…) conciben que el supuesto culpable podía ser objeto de todo tipo de linchamiento, aún sin estar probada su autoría. No se trata ya de una condena paralela, sino que le despojaron, al menos en su espíritu, de todos los derechos como ser humano.

Ignorantes de la Ley… y adolescentes

Muchos adolescentes no saben que chantajear por email, leer sin permiso los mensajes ajenos, ridiculizar con mentiras a través de una página web, usar la identidad de otra persona en el messenger… se corresponden en lo legal, mejor dicho, en lo ilegal, con nombres de delitos como amenaza con condición, interceptación de comunicaciones, difamación y usurpación de estado civil. Que de los delitos cometidos se deriva una responsabilidad penal (en función de tramos de edad) y una responsabilidad civil en forma, por lo general, de sanción económica por los daños y perjuicios ocasionados.

Adultos con limitaciones importantes

Desconocemos respecto a los adolescentes y sus implicaciones legales en Internet, dos realidades importantes:

* La gran diversidad de delitos que en Internet se pueden llegar a cometer de la manera más simple y su gravedad. Otro ejemplo: robo la contraseña de Messenger de alguien, me hago pasar por él, me entero de cosas privadas y las hago públicas. Tres en uno: interceptación de comunicaciones, usurpación de estado civil y revelación de secretos.
* Las muy diferentes formas en que la misma acción ilegal puede cobrar forma. Tanto es así que, incluso en el improbable caso de conocer las palabras y términos implicados, nos resultaría difícil visualizarlo y mucho más verbalizarlo. Si a esto le unimos el complejo “mundo legal” (ruego en este punto se me disculpen las incorrecciones al respecto, prueba evidente del encabezamiento del párrafo)… ¿estamos preparados para orientar a los menores en esta faceta de su “vida real virtual”?.

Contexto susceptible a los conflictos

Por si fuera poco, esta situación, además, tiende a agravarse por cuanto la Red sigue proporcionando un sustrato adecuado para quienes, de forma consciente o no, realizan conductas impropias:

* sensación de anonimato (“no pueden saber que soy yo”).
* sensación de impunidad (“mucha otra gente lo hace y no parece que les ocurra nada”).
* contenidos de carácter audiovisual cada vez más fáciles y cómodos de crear, transmitir y publicar (ya se pueden subir desde el móvil sin pasar siquiera por el ordenador).
* redes sociales crecientes en número, variedad y adeptos, con abundancia de datos y material gráfico, inviables para cualquier intento de supervisión estricta de las actividades de sus usuarios online.
* herramientas o utilidades de “hacking” cada vez más sofisticadas y al alcance de un mayor número de internautas.
* nuevas formas de delito que se expanden con suma celeridad y mutan incluso antes de que se hayan podido tomar medidas contra las mismas.
* renovadas posibilidades de la Web 2.0, que hacen del internauta un protagonista cada vez más activo e influyente en la creación de contenidos de todo tipo.

La información como necesidad imperiosa

¿Qué se puede hacer? Sí, lo de siempre, educar… empezando en casa con “lo de los límites” y todo eso. Promover valores… bien también… ¿y si empezamos por algo de verdad mucho más sencillo? ¿Por qué no aprendemos los adultos un poquito de eso que les y nos afecta y, de paso, se lo contamos a ellos?.

Concluyo con dos cuestiones:

* Me consta que los adolescentes no saben “de estas cosas”, porque entre otras razones nadie les ha enseñado ni les ha facilitado su acercamiento al asunto, arduo de por sí.
* Creo que si supieran qué es ilegal y qué consecuencias tiene, muchos dejarían de hacer cosas que están haciendo ahora siendo o no conscientes de su ilegalidad.

La apuesta es clara. Aunque a todos nos gustaría una ciudad con los coches bien aparcados por aquello del respeto a los demás (la “ética y la cívica”, que fue una asignatura de algunos en el cole en una determinada época) quizás tengamos que optar de momento por una ciudad con los coches mejor aparcados por unos conductores temerosos de las multas y las sanciones, e informados en consecuencia de en qué lugares está permitido aparcar. No podemos quejarnos de los vehículos mal estacionados si no colocamos de manera visible las señales y damos a conocer las consecuencias de su incumplimiento, esto es, si no facilitamos a los conductores la información que van a tomar en cuenta a la hora de decidir cómo aparcar: dónde se puede y qué pasa si no se hace bien.

Fuente: inteco.es


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